Una comunidad con piscina y aforos necesita algo más que un tablón en el portal. Con Finkea tiene su propia web, con su marca, que cada propietario abre en el móvil como una app: entra con su DNI, reserva y ve solo lo suyo. Todo sale de los datos de tu despacho.

Las apps para comunidades de propietarios suelen fallar por lo mismo: piden a cada vecino descargar algo, crear una cuenta y recordar una contraseña. La mitad no lo hace, y el despacho acaba manteniendo dos canales.
Si para reservar hay que pasar por una tienda y registrarse, muchos vecinos siguen llamando a la oficina.
Una app aparte necesita su propia lista de propietarios, que nunca coincide con la del despacho.
Aforos, turnos y morosos se acaban controlando a mano, con listas en papel.
Una dirección propia, con la imagen de la comunidad. Desde el navegador del móvil la añade a la pantalla de inicio y la abre como una app, sin pasar por ninguna tienda.
La web comprueba en el programa de gestión del despacho que es propietario actual y le manda un código al correo que consta en su ficha. Sin contraseñas que recordar. Si tiene varias viviendas, las gestiona todas desde el mismo sitio.
Elige fechas en un calendario que le dice cuántos pases le quedan a su vivienda y apunta a sus invitados con nombre y DNI. Si se pasa del límite, la web no deja completar la reserva.
Recepción tiene cada mañana la lista de quién puede entrar, agrupada por vivienda y lista para imprimir. La oficina aprueba, cambia o borra reservas, y marca las viviendas morosas, que no pueden reservar.
Lo contamos con detalle en un caso real: la web de una comunidad con reservas de piscina.
El vecino que tiene una gotera no quiere entrar en ningún sitio: quiere avisar. Por eso los avisos siguen llegando por donde siempre.

La web de la comunidad lee los datos del programa de gestión del despacho en modo solo lectura: no escribe en la contabilidad. Cada propietario entra con su DNI y un código a su correo, y solo ve su vivienda. Los datos se guardan en servidores en España. Ver las garantías de seguridad.
No. La web de la comunidad se abre desde el navegador del móvil y, si el propietario quiere, la añade a la pantalla de inicio como si fuera una aplicación. No pasa por ninguna tienda.
El propietario escribe su DNI. La web comprueba en el programa de gestión del despacho que es propietario actual y le envía un código al correo que consta en su ficha. Con ese código entra y ve solo lo suyo.
Para eso no hace falta ninguna app: el vecino escribe al WhatsApp del despacho o llama, como siempre. Finkea reconoce quién es y de qué comunidad, y el aviso pasa a un expediente con las fotos y las notas de voz dentro.
La oficina marca las viviendas que no están al corriente. Una vivienda marcada no puede reservar: la web rechaza la solicitud al momento.
Es el módulo extra «Web Comunidades», que se añade a la suscripción de Finkea para las comunidades que lo necesitan. Pide la demo y te preparamos una propuesta.
La web de la comunidad es un módulo del programa de administración de fincas Finkea. Pide la demo y te enseñamos cómo quedaría con la tuya.